Entradas con la etiqueta ‘Microrrelatos’

VERDAD

Escrito: 19 abril 2020 por Raúl (Administrador)
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Nunca había contemplado tanta verdad en una mirada, en una caricia, en un abrazo.

Una verdad fresca que ponía ante él un mundo completamente nuevo y lleno de posibilidades. Una verdad nunca antes experimentada que se aliaba con la ilusión de un buen puñado de planes por hacer. Una verdad necesaria que llegaba justo en el mejor momento.

Su vida, protagonizada por una mentira tácita, se precipitaba trémula hacia un vacío que lo asfixiaba. Un vacío infinito, oscuro como una noche tupida, donde resultaba imposible encontrar algo a lo que agarrarse, algo que diera un poco de aliento a un alma ya de por sí acongojada. Día a día lágrimas vertidas por una mentira callada que no hacían sino restar cada vez un poco más de vida a su espíritu maltrecho. Seguir leyendo»

“EL ÚLTIMO INFORME”

Escrito: 26 mayo 2019 por Raúl (Administrador)
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―¿Vas a venir o no? ―le insistió por última vez con tono perentorio.

―Te he dicho que no ―afirmó algo cansado―. Tengo que terminar este puñetero informe.

―De verdad que no te entiendo, Ismael. Estoy cansada de ir sola a todo y, sobre todo, de verte siempre así.

―¿Así cómo? ―preguntó tratando de sonar incrédulo.

―Estresado, irritado, ocupado, infeliz, mal…―expresó dejando claro que la lista podía ser aún más larga.

―¿Y qué te digo, Carmen? ―se quedó en silencio durante unos segundos―. Este trabajo…

―¡Deja de utilizar la excusa de siempre! ―le espetó interrumpiéndolo antes de que terminara la frase que tantas veces había usado en el pasado―. Está en ti la posibilidad de cambiarlo o dejar que te consuma la salud. Tú sabrás, pero yo ya no puedo más ―sentenció dando un sonoro portazo y marchándose, como siempre, sola. Seguir leyendo»

“AUSENCIA”

Escrito: 23 septiembre 2018 por Raúl (Administrador)
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Habían sido muchas las veces que Jorge se había sentido ausente de su propia vida, recluyéndose sin tomar decisión alguna sobre su futuro, dejando que el pasado lo atara en el presente y lo llevara a la deriva hacia un destino desconocido. Aun así, siempre había sido consciente de ello, siempre había sabido que estaba viviendo una vida huera convertida en una isla en la que vivía náufrago.
Empero, esa consciencia no la tuvo en esta ocasión. Ufano, llegaba a casa a eso de las 00:30, regodeándose por el hecho de que volvía pronto tras la boda de uno de sus mejores amigos y no habiendo bebido demasiado. Estaba seguro de conseguir evadir la resaca del día siguiente. Se lavó los dientes con diligencia, se despojó de las ataduras de la corbata y de ese último botón de la camisa que tan odioso resulta y se metió en la cama. Quería levantarse temprano y no se acostaba a mala hora, por lo que el regocijo era cada vez mayor. Seguir leyendo»

“ATERRADOS”

Escrito: 24 agosto 2018 por Raúl (Administrador)
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Aún era de noche, rondaban las 5 de la mañana y, aunque el frío arreciaba, Jorge y su amigo Andrés ya estaban preparados para comenzar la etapa del día. Llevaban meses preparando la peregrinación a Santiago que habían comenzado hacía sólo 2 días, y siempre habían mostrado gran ilusión por comenzar una de las etapas por la noche.

—¿Lo has cogido todo? —preguntó Jorge antes de dejar atrás aquel albergue en el que, de forma desconcertante, se mezclaban el olor a pies con la excelsa amabilidad de todos y cada uno de los peregrinos.

—Sí, todo —se limitó a decir Andrés con aspereza.

Pasados unos minutos, y tras atravesar las diferentes dependencias del albergue con gran sigilo para no interferir en el descanso de los agotados caminantes, ambos se encontraban ya poniendo un pie tras otro en dirección a Pontevedra. Seguir leyendo»

“EN TIERRA DE PÉSICOS”

Escrito: 21 junio 2018 por Raúl (Administrador)
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Era un día más en la vida de Esteban. Sus ovejas pacían a orillas del río Narcea mientras él, meditabundo, no veía el momento de llegar a casa para reunirse con Nadia. Llevaban ya mucho viviendo juntos, pero pasaba tanto tiempo fuera de casa que siempre estaba deseando poder estar un rato con ella.

—Que frío hace hoy —dijo para sí en un susurro frotándose las manos.

En ese preciso instante, una flecha surcó el cielo desde el otro lado del río y descendió hasta alcanzar a un ejemplar de su humilde rebaño. Seguir leyendo»