PIEL

Escrito: 26 noviembre 2021 por Raúl (Administrador)
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¡Cuántos lustros sin ver mi piel, cuántos sin disfrutar de una cándida visión de la misma! Aún falta, y ni siquiera sé si verdaderamente llegaré a buen puerto, pero oteo el horizonte y lo que veo resulta cuando menos esperanzador. Se ven atisbos de la piel que tuve, esa que durante años permaneció en el ostracismo a consecuencia de horribles y, aparentemente, incurables heridas.

Es agradable mirarse al espejo y no ver una piel salpicada de cicatrices que esconden historias que ni el más cruel de los seres querría escuchar. Es un gran alivio sentirse arropado por sensaciones ya olvidadas que solo se logran recuperar al romper esas ataduras que dejan huella imborrable en tu piel.

El camino no ha sido ni será fácil, pero está lleno de esperanza y me puede llevar a sanar una piel ya marchita por la que ni yo mismo apostaba. Y es que la piel, por muchas heridas que tenga cinceladas, siempre puede regenerarse y tener una nueva vida.

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