CRÍTICA “SALAMANCA ESPECTACULAR”

Escrito: 19 abril 2019 por Raúl (Administrador)
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En todo viaje siempre viene bien realizar alguna visita guiada, ya que si tienes la suerte de contar con un buen guía éste puede aportarte información que, de otro modo, resultaría más complicada de lograr. No obstante, también te puede tocar el típico guía antipático e insulso que bien puede arruinarte una visita por bella e interesante que ésta pueda resultar. Esto fue, precisamente, lo que encontré al contratar los servicios de “Salamanca Espectacular” cuando en agosto de 2018 tuve el placer de visitar y conocer tan bella ciudad. A continuación, os dejo con la crítica que escribí en Tripadvisor tras “disfrutar” de tan nefasta guía:

“Nuestra opinión versa sobre la visita guiada con teatralizaciones.
Para empezar, es justo decir que estamos, a priori, ante una idea muy interesante y atractiva. Lo triste es que, en este caso, surgen una buena colección de “peros” que no la hacen nada aconsejable.

En primer lugar, la visita guiada terminó siendo excesivamente larga. A mi alrededor podía comprobar con sumo pavor cómo los oyentes, al igual que yo, daban muestras de cansancio, desmotivación y aburrimiento.

Por otro lado nuestra guía, Yolanda, resultó ser innecesariamente gritona, con muy poca gracia (a pesar de que se esforzaba por ser graciosa) e incómoda de seguir. Así, en todo momento “soltaba” toda la información como si de un libro se tratase, como si lo hubiera aprendido de memoria y tuviera que decirlo todo de sopetón para que no se le olvidara, y ello con una apatía y monotonía que desmotivaba y restaba interés y atractivo a la visita. Además, a todo ello se le sumaba una actitud arrogante con ínfulas de sargenta, llegando incluso a detener su discurso y dirigir mirada torva a todo aquel que osara hablar con su pareja o acompañante, y mantener dicha actitud hasta que la persona se diera cuenta y cerrara su boca para siempre.
Otro de los “peros” es el deficiente sistema de sonido empleado que, paradójicamente, se oía peor cuanto más gritaba la guía, como ocurrió por desgracia en nuestro caso. Gritos y altavoz distorsionado fueron dos combinaciones claramente desafortunadas.

Por último, y en lo que a las teatralizaciones se refiere, éstas resultaban tan simplonas que, lejos de añadir atractivo, hacían de la ruta guiada un “viaje”, por momentos, surrealista. Bien es cierto que me parece una idea maravillosa, también lo es que una de las actrices, la misma chica que nos vendió los tickets antes de coger el timón de la interpretación, lo hacía francamente bien, pero tanto los textos elegidos como el hilo conductor de los mismos resultaba, a veces, difícil de seguir. Del mismo modo, resulta muy confuso el no tener definido un estilo claro en los guiones. Así, te encuentras con que en algunos momentos tiran de algo de comedia para amenizar la velada, pero ésta no está bien integrada en la escena ni es coherente de un acto al siguiente. No hay una seña de identidad clara que dé armonía al conjunto y eso, qué duda cabe, va en detrimento del espectáculo. Lo más surrealista e incoherente en este sentido, fue ver a La Celestina y Melibea bailar y cantar “Como una ola” de Rocío Jurado, algo que no encajaba en absoluto ni con el contexto de la escena ni con las pinceladas cómicas trazadas en las escenas previas. Un recurso facilón y popular al que, entiendo, recurren para provocar la risa fácil pero que, en mi opinión, sólo producía cierto desconcierto.

En resumen, un quiero y no puedo, una idea excelente que por una mala ejecución se queda en una auténtica nadería.
Obviamente, soy consciente de todo el esfuerzo y trabajo que hay detrás de algo así, por lo que desde aquí todo mi encomio a tan honorable labor. Empero, pienso que siempre es imprescindible un poco de autocrítica para seguir mejorando y poder llegar a ofrecer un producto de calidad. Por este motivo, os emplazo a que no sólo tengáis en cuenta los comentarios positivos, pues siempre se aprende más de los errores que de los aciertos, y que, en lugar de esforzaros por contraargumentar lo expuesto y “tapar” las deficiencias de vuestro producto, toméis en valor el hecho de que dos clientes vuestros, al menos, no han quedado satisfechos y os preguntéis qué podéis hacer para mejorarlo”.

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