EL OLOR DEL RECUERDO

Escrito: 17 enero 2019 por Raúl (Administrador)

El olfato, un sentido, sin más. ¿Seguro?

Si nos quedamos con su contribución al gusto o con la herramienta tan necesaria que es para detectar si un alimento es o no idóneo para ingerirlo, veremos que es un sentido más. Un sentido, eso sí, que es una muestra más de la maravillosa obra de ingeniería que es el cuerpo humano.
Pero… ¿y si centramos nuestra atención en la relación que el olfato traza con la psique?
La afirmación de la existencia de dicha relación puede antojarse, a priori, extraña para las mentes más obtusas. No obstante, haced el siguiente ejercicio y comprenderéis a la perfección lo que os digo: id a una gran superficie y buscad el perfume que usaba vuestra madre, vuestra abuela o vuestro primer gran amor. Oledlo. ¿Qué creéis que sentiréis? De seguro que el olor os transportará a aquel día en que disteis el primer beso a aquel amor, sentiréis la nostalgia por la ausencia de una persona que ya no está o anhelaréis el poder abrazarla de nuevo. Es la memoria olfativa. Magia pura.


A veces es cruel, pérfida, pues trae al recuerdo algo que ya no se puede tener. Otras jovial, vital, pues permite revivir maravillosos momentos, elevando el ánimo hasta tornar el desasosiego en pura templanza. Y siempre, siempre, fiel compañera de esos viajes al pasado a los que invitan los diferentes perfumes y aromas resultantes de la naturaleza y la alquimia.
Desde aquí, os invito a viajar por las maravillosas e inquietantes sendas del olfato, rendíos a ellas y poneos cómodos para volver a lugares donde ya habéis estado y que percibiréis, sin duda, de una manera distinta dada la perspectiva que otorga el propio paso del tiempo.

Un saludo cavernario.

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