LA OSCURA COGNICIÓN

Escrito: 30 diciembre 2018 por Raúl (Administrador)
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Mi cabeza está oscura. Cogniciones malolientes, pesadas, cargadas, tóxicas. Me atan, me atraen, me poseen, me endemonian. Las ignoro, lo intento al menos, no lo logro. Vuelven a resurgir, vuelven a dominarme… ¿Soy débil?, ¿tengo razón? El maniqueísmo aquí no tiene cabida y probablemente la realidad sea una combinación de verdad e irrealidad. ¿Cómo discernir? ¿Cómo resolver este puzle de cristal logrando que ninguna arista se me clave y emponzoñe? Al final, parece, el cristal siempre se rompe, siempre se hace añicos y me corta, saliendo la sangre a borbotones y resultando imposible cortar la hemorragia. Quedo exangüe… y muero.

Ahí termina el ciclo, pero éste es sempiterno, por lo que vuelvo a resucitar cuál ave fénix y el ciclo, maldito sea siempre, vuelve a empezar. Comienzo con una mente limpia, aromática, perfumada, floral y ligera como una pluma. Nada me afecta, todo se ve al natural, sin prejuicios, sin raras interpretaciones. Poco a poco, ese bello olor comienza a degradarse, del mismo modo en que hasta los buenos perfumes dejan de oler bien con el paso de las horas. Esa degradación termina en nuevas cogniciones putrefactas y nauseabundas y la muerte, que se acerca sigilosa, vuelve a darme caza. De nuevo estoy muerto, he caído en su trampa. La angustia y el vértigo vuelven a aparecer al comprobar cómo se ha apoderado de mí, una vez más, la más infinita oscuridad. Quiero salir de ahí, romper el bucle, llorar y ser libre…
…pero vuelve, siempre vuelve.

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