“BREAKING BAD”

Escrito: 19 julio 2016 por Raúl (Administrador)
Etiquetas: ,

Se cumplieron las expectativas. Todo apuntaba a que se trataba de una gran serie y que merecería la pena invertir tiempo en ella sin que se me quedara cara de bobo una vez finalizara el último capítulo. Y vaya si la mereció. Todas las críticas leídas, todas las recomendaciones de conocidos y no tan conocidos, todo, me indicaba sin cesar que en ella encontraría una gran obra de la que disfrutar como con pocas puede hacerse.

BB1

Los principios fueron difíciles, se hacía tedioso, el transcurrir de cada capítulo se antojaba algo lento y dejaba entrever sólo algunos destellos de lo que más adelante sería. Y yendo por esos derroteros, mi cabeza no paraba de pensar: “pues no es para tanto”, “tiene destellos de calidad pero no llega a cumplir las expectativas creadas”, “parece que en cualquier momento puede romper pero no termina de hacerlo”, etc. Me equivocaba, porque tras tres temporadas algo lentas en las que me iba conformando con algunos grandes destellos de genuina calidad, llegó la epifanía total. Estaba ante, sin duda, una de las mejores series de los últimos tiempos. Y son muchos los ingredientes que convierten a esta obra en especial, pero me gustaría desgranar aquí algunos de ellos, no sin antes mencionar que estamos ante una ficción que cuenta cómo un simple profesor de química, diagnosticado de un cáncer incurable, decide sintetizar drogas para garantizar el futuro económico de su familia antes de abandonar este mundo:

Cocinada a fuego lento

La lentitud ya mencionada de las tres primeras temporadas adquiere sentido y gran valor cuando al ver las dos últimas entiendes que aquellas sirven para construir una sólida base sobre la que éstas poder alcanzar un éxtasis pleno tanto en lo narrativo como en lo emocional. Hoy día, ese cocer a fuego lento supone un gran riesgo, pues no es difícil que el público pueda malinterpretarlo o, simplemente, no sea paciente y, por ende, abandone la ficción. Y ese riesgo, qué duda cabe, es digno de encomio.

Mima la inteligencia del espectador

Sí, esta serie respeta a su público, tratándolo como una hueste dotada de inteligencia. Son muchas y de lo más complejas las evoluciones que sufren algunos de sus personajes, pero en ninguno de los casos se ofrecen explicaciones explícitas ni respuestas inmediatas sobre lo que está ocurriendo. Deja al espectador su tiempo para que por sí solo construya, reflexione y llegue a conclusiones acerca del sofisticado entramado emocional que se oculta tras todo aquello que motiva a cada uno de los personajes a actuar del modo en que lo hacen.

Personajes excelentemente escritos e interpretados

Son muchos los que se pueden referir en este sentido, pero por ser breve mencionaré sólo a tres de ellos: Gus Fring (Giancarlo Esposito), de personalidad meticulosa y obsesiva. Éste hace gala de una mezcla de exquisita afabilidad y carácter torvo a la par que frío, lo que genera gran desconcierto y, por qué no decirlo, cierto temor. También es digno de mención el actor Aaron Paul (Jesse Pinkman en la ficción), quien interpreta estupendamente bien la evolución de su personaje de un estado totalmente narcotizado y naíf hasta un punto de madurez, sensatez y moralidad bastante coherente e interesante, previo paso, claro está, por una bajada a los infiernos que no hace sino dotarlo de una profundidad y complejidad que se agradece enormemente. Y por último, cómo no, el gran Walter White (Bryan Cranston), cuya evolución desde la mayor de las bondades a la más diabólica de las maldades de la mano del más deleznable de los egos, supone la más sólida justificación para el título de la serie.

BB2

Fascinante evolución de su protagonista

Ésta, de la que algo ya se ha dicho anteriormente, va pareja a la experimentada por las emociones del espectador, lo que hace que este personaje sea realmente atractivo. La bienintencionada motivación inicial de Walter para actuar del modo en que lo hace, logra que empatices con él y que desees que logre sus propósitos por malos que éstos sean (cocinar metanfetamina, matar, etc.). Seguidamente, y como si de Darth Vader se tratara, el Señor White se rinde al lado oscuro y comienza a obrar de un modo realmente abominable, momento en el cual comienzas a odiarlo. El problema es que te das cuenta de que ya es demasiado tarde, de que has empatizado tanto con él que te resulta francamente complicado no desear que las cosas salgan como él quiere, a pesar del conflicto moral que ello te reporta. Ya por último, en el tramo final de esta evolución, es cuando nuestro querido químico decide redimirse de sus errores, de sus crueles actos, y es ahí cuando no sólo te reconcilias con él sino también contigo mismo.

BB3

Y dado que mi intención no es, en absoluto, destripar la serie, prefiero terminar aquí esta entrada, no sin antes lanzar dos mensajes más:
Para todos aquellos que aún no la habéis visto: os recomiendo que buceéis en lo más profundo de muchos de sus personajes y que disfrutéis ante el vertiginoso ritmo que toma a partir de la cuarta temporada y la avalancha de emociones que suscita.
Para todos aquellos que ya la habéis visto: desde ahora, nunca más volveré a mirar del mismo modo las autocaravanas, especialmente el modelo Fleetwood Bounder.

¡Un saludo cavernario!

Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir con un amigo