“BATMAN V SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA”

Escrito: 11 abril 2016 por Raúl (Administrador)
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Más sombras que luces. Eso es lo único en lo que podía pensar tras el visionado de esta nueva entrega del hombre de acero, enfrentado en esta ocasión al hombre murciélago. Un enfrentamiento que es el hilo conductor durante toda la cinta y que servirá a la postre para cerrarla, como no podía ser de otro modo, con la unión de ambos en pos de derrotar a un enemigo mayor común.

Batman v Superman

El film tiene un arranque francamente interesante, al lograr establecer una perfecta continuidad con la primera entrega y utilizar ésta para explicar el porqué del odio que el murciélago profesa hacia el “falso Dios” Superman. En cuanto a los elementos de los que se compone, es digno de mención el dilema moral que plantea sobre la bondad del ser humano, y acerca de cómo la duda sobre la propia bondad del mismísimo Superman puede hacer entrar en pánico a las masas hasta el punto de pedir la cabeza de éste. Dicho dilema, además, toca de soslayo la siempre interesante dicotomía maniquea del bien y el mal. Asimismo, volvemos a contar con el sublime trabajo del gran Hans Zimmer, por lo que resulta un verdadero placer volver a oír su excelente trabajo a pesar de lo mucho que el guion del film empieza a pesar pasados los primeros 40 minutos.

Hasta aquí, las luces. ¿Y las sombras?

Los dos primeros tercios de la película se presentan como un collage mal unido, una sucesión de escenas sin feeling alguno entre ellas que apenas dejan percibir unos cuantos atisbos de coherencia y continuidad y que otorgan al espectador la impresión de estar ante una película de Batman en lugar de ante una nueva entrega de Superman. ¿Y qué decir del personaje que aparece en escena para completar el trío de superhéroes? Wonder Woman aparece para convertirse en una auténtica nadería que no suma un ápice de interés narrativo. Su presencia queda reducida a su exuberante belleza (algo que, en los tiempos que corren, no sé si es muy positivo para el film), y justificada por el imperativo de las productoras, que obligan a introducir cameos de personajes que tendrán su propia película en el futuro. En este sentido, resulta aún más irrisoria si cabe la tan forzada como breve aparición de Jason Momoa como Aquaman. Pero aún quedan más sombras, el General Zod es la siguiente. Una sombra que podría haber sido una diáfana aparición si no fuera por su aspecto mezcla de Trol y Némesis “resident-eviliano». No cabe duda de que la vuelta de un Zod más poderoso como gran villano, a pesar de ser un recurso previsible, puede aportar algo a la trama a la vez que justifica la unión de los que han sido enemigos durante todo el desarrollo de la misma, pero el hecho de que estéticamente haga parecer que estamos ante una película de zombies ambientada en la Tierra Media resta, y mucho, a un guion que ya, en ese preciso momento, está en su punto más bajo. De hecho la estética, para mí, resta mucho en ciertos momentos y no sólo en el ya mencionado del Bicho-Trol-Némesis Zod, como es el caso del tosco traje que se enfunda Batman, Kriptonita en mano, para hacer frente a Superman, o el propio diseño del murciélago en los trajes o en los Batarangs. Ya para ir acabando con las sombras (seguramente haya muchas más, al igual que alguna que otra luz cuya mención he obviado), no podía terminar sin hacer mención a la irreal y poco convincente evolución que experimenta el personaje de Batman, que parte de un odio acérrimo hacia Superman para terminar siendo “amigo” suyo. Lo primero queda claramente justificado tanto narrativamente hablando como por el tiempo que transcurre desde que nace dicho sentimiento hasta que se asienta con solidez. Lo segundo, en cambio, no tiene una base tan consistente ni coherente, de modo que Batman cambia de parecer de una secuencia a la siguiente y ello lo amparan en un argumento más bien flojo y poco creíble. No puede entenderse, por tanto, cómo un odio bien asentado puede cambiar tan rápidamente de dirección a partir de una palabra balbuceada por el superhéroe de la capa roja.

En resumen, estamos ante un film que decepciona, que no está a la altura de su antecesora y que, no me cabe absolutamente ninguna duda, está a años luz de la maravillosa Trilogía de Christopher Nolan sobre el hombre murciélago, posiblemente la mejor obra cinematográfica que se ha hecho hasta el momento sobre un superhéroe.

¡Un saludo cavernario!

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