AVANZAR

Escrito: 22 septiembre 2015 por Raúl (Administrador)
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Resulta tremendamente curioso cómo uno se esfuerza por crecer, aprender y hacer todo lo necesario con el único fin de seguir avanzando, para al final terminar en el mismo punto en el que empezó. ¿Significa esto que no se avanza? Francamente, estoy convencido de que no tiene por qué ser así necesariamente. No cabe duda de que si nos estancamos en el mismo lugar, con la misma gente y sin ninguna actitud de seguir aprendiendo y creciendo, no avanzaremos nada en absoluto. Pero si, por el contrario, sabemos aprovechar cualquier oportunidad para aprender, toda ocasión para enriquecernos, avanzaremos como el más digno de los evolucionados aunque no nos movamos del lugar. Lo más importante en todo este proceso es, eso sí, la actitud y el tener clara nuestra meta, porque solo así lograremos no estancarnos ni atarnos a una actitud pasivo-conformista que lo único que nos traerá consigo será una infelicidad y desdicha eternas. Como habréis notado, irradio cierta profundidad reflexiva, pero es ésta una sensación que, debo reconocer, abrazo con gran regocijo, ya que ha estado muy cerca de ser devorada por el más cruel de los olvidos. Muy atrás quedan aquellos tiempos en los que me resultaba sencillo escribir, en los que las palabras fluían con una frescura embriagadora, en los que el placer por escribir derivaba en una felicidad y satisfacción que, desde hace mucho, me vienen dando la espalda cual felino esquivo en una noche cerrada. Empero, parece que hoy, y aunque solo sea de un modo tenue, algunas de esas sensaciones están de vuelta. ¿Y todo por qué? Pues por la lucha actual en la que me hallo y que me sitúa entre el más duro de los estancamientos y el más brillante de los avances. Obviamente, y como bien he mencionado al comienzo, mi interpretación y actitud ante dicha lucha son positivas. Así, no sólo no veo en ningún momento estancamiento alguno, sino que además gozo con la inocencia propia de un niño ante esta dicotomía que me permite, bendita sea toda ella, reflexionar y dejar fluir libremente los pensamientos, de resultas de lo cual se deriva todo este sinfín de palabras que tanto bien me hacen. Y eso es, precisamente, la vida misma: debatir, dudar, pensar, reflexionar, divagar, decidir, equivocarse, aprender, volver a empezar… AVANZAR. Así pues, no temáis, disfrutad de todas las incertidumbres, batallas y dudas al tiempo que avanzáis y crecéis, porque es ahí donde reside la clave de la felicidad más genuina.

¡Un saludo cavernario!

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