VERANO: RUTINA SIN FIN

Escrito: 30 julio 2012 por Raúl (Administrador)
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El verano, ese período del año tan esperado para muchos (para todo aquel con múltiples planes y posibilidades de playa, piscina, viajes, etc.) y tan temido para otros (para todo aquel sin planes ni posibilidades de ir casi a ningún sitio); ese periodo que enlentece la actividad cognitiva del ser humano debido al sobrecalentamiento cerebral propio de las altas temperaturas que se sufren, lo cual impide incluso dar rienda suelta a la creatividad como actividad de ocio para todo aquel que, como yo, está en el segundo grupo. Así que aquí estamos, intentando lidiar con estos meses como buenamente se puede y deseando hacer con ellos lo que dice el spot del momento: mandarlos a tomar Fanta. Y es que ciertamente, para todo aquel que pertenece al segundo grupo el verano se convierte en algo insufrible: si optas por ver la TV, debes apagarla a los diez minutos porque resulta tremendamente tóxica y deprimente si optas por ver las noticias y aburrida si te inclinas por el resto de la parrilla. Pero uno, que es optimista, decide, no sin cierta felicidad, ver el lado positivo y pensar que así hay más tiempo para leer. Así que te pones a ello. Pero no han pasado otros diez minutos cuando te percatas del enlentecimiento cognitivo y te quedas dormido tras leer las dos primeras páginas del libro del momento. Así y todo, uno sigue con su positivismo y energía y opta por la tercera vía, la de salir a tomar algo con los amigos. No obstante, empiezas a tirar de agenda y te das cuenta de que la mayoría de amigos con los que puede merecer la pena tomar algo forman para del primero grupo, así que casi nunca están disponibles. Todo esto te obliga a hacer de tu vida, durante el verano, una triste espiral de rutinas y responsabilidades que resultan más torturadoras que el más cansado de los trabajos, así que uno empieza a pensar y a desear que se terminen ya estos meses y empiece otra cosa nueva. Debo decir, a pesar de todo esto, que mi positivismo aún no se ha agotado y, aun teniendo que soportar esta rutina sin fin, sigo albergando esperanzas de que algo ocurra y lo cambie todo, si no ahora más adelante, y puedan así quedarme muchos veranos nuevos por vivir que serán total y absolutamente distintos al actual y a los anteriores. Espero que así lo quiera Dios, Nuestro Señor. Amén.

Una vez más y como viene siendo habitual en muchas de las últimas entradas, quiero dar las gracias a todos aquellos que visitáis el blog, número que va claramente en aumento y que supera ya las 16.000 visitas. ¡16.000 gracias a todos!

Y ya para despedirme, pido disculpas por la falta de originalidad y calidad de la presente entrada, aunque siempre me quedará el verano y el enlentecimiento cognitivo para justificar ambas deficiencias. ¡Maldito verano! Por tu culpa, muchos de los visitantes del blog van a mandar esta entrada a tomar Fanta.

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  1. Alicia Torrejón says:

    El verano que se presenta será totalmente distinto y a pesar de que no tenga vacaciones exprimiré cada fin de semana al máximo.
    Juntos lucharemos contra ese aplatanamiento mental del verano.
    ¡Te quiero y me gustaría pasar muchos muchos veranos a tu lado!

  2. Raúl (Administrador) says:

    Respuesta a Alicia Torrejón: pues sí. Estaba claro que, como bien digo en el post, seguía albergando esperanzas de que algo ocurriera y lo cambiara todo y ese algo, aunque he tenido que esperarlo más tiempo del deseado, has sido tú. Gracias por cambiar todas las cosas y gracias por luchar conmigo con el único fin de seguir cambiándolas.

    Muchos besos.

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