SURREALISMO ECLESIÁSTICO

Escrito: 30 junio 2012 por Raúl (Administrador)
Etiquetas:

¡Ay la Iglesia!, esa institución que tanto manipula a las masas y que tanto poder ejerce pero que, al mismo tiempo y como si de El circo del sol se tratara, tanto divierte con sus prácticas y costumbres. La última me ha llegado a través de un amigo que ha sido testigo en una “toma de dichos” (una especie de entrevista que se hace antes de que dos personas vayan a contraer matrimonio), siendo verdaderamente surrealistas, esperpénticas y divertidas las preguntas que le han realizado. Esto ha tenido lugar en la Parroquia de Santa María de la Mesa de mi querido pueblo de Utrera, por si algún día alguien quiere acercarse a contemplar tan adorable y divertido espectáculo (es muy posible que vendan entradas para asistir como público a estas “tomas de dichos”, ya que deben ser tan divertidas que seguro que no deben faltar personas dispuestas a pasar un buen rato). Procedo, a continuación, e intentando ser lo menos desdeñoso y sarcástico posible, a enumerar algunas de las cuestiones que le plantearon a los testigos (al parecer, el mismo tipo de preguntas se las hicieron a los propios novios):

  • ¿Conocéis a los novios desde hace tiempo?: esta pregunta, muy a mi pesar, no tiene ningún elemento extraño del que poder mofarme. Me parece una pregunta razonable de acuerdo al contexto en que se produce, así que no añado nada más. Al César lo que es del César, y si hay algo bien preguntado, pues se reconoce y ya está.
  • ¿Los novios son creyentes?: nuevamente lanzo un “olé” por la Iglesia, una nueva pregunta correcta, razonable y comprensible, nada que objetar. Mucho me temo que a partir de la siguiente pregunta se va a verter sangre.
  • ¿El novio tiene alguna enfermedad en el aparato reproductor?: no se si la persona que hizo esta pregunta estaba deseosa de probar ese aparato reproductor y, por ello, y mirando en todo momento por su propia salud, quería antes asegurarse de que todo estaba correcto, pero es evidente que esta pregunta es ridícula y carece totalmente de sentido. Obviamente, y como testigo, qué puede uno responder: pues mire usted señor cura, no he tenido oportunidad ni de ver ni de hablar sobre el pene de esa persona, aunque si ésta no me ha mencionado nada sobre el mismo, es muy posible que esté completamente sano y que usted pueda disfrutar de él todo lo que desee. No obstante, señor cura, pregúntele antes a él si quiere dejarle usar su pene, no vaya a ser que por no pedir permiso éste le de una hostia sagrada.
  • ¿El novio tiene alguna enfermedad mental, aneurisma o problemas neurológicos?: ahora me entero yo de que una persona con este tipo de problemas no puede casarse. ¡Que barbaridad! Con todo lo que se ha avanzado en la aceptación de los enfermos mentales y/o con problemas neurológicos, parece que la Iglesia, una vez más, continúa anclada en la Edad Media y los sigue considerando como personas poseídas por el mismísimo demonio. ¡Ay demonio! ¡Cuántos problemas nos ocasionas con nuestra querida y amada Iglesia!
  • ¿La novia va engañada al matrimonio?: pues mire usted, señor cura, a usted no le importa como va la novia, pero se lo voy a decir, creo que va a ir de blanco. Responder esto, eso sí, sería muy arriesgado, ya que decir cómo va la novia da mala suerte, así que tendríamos que dar otro tipo de respuesta, no vaya a ser que el destino condene al matrimonio a una serie de desdichas que lo lleven a su ruptura. Se podría decir: sí, señor cura, amado cura mio, la novia va engañada al matrimonio, cree que el novio tiene 26 años y eso es falso, ¡tiene 28! ¿Se lo puede usted creer padre mio? (de tanto usar estos términos le estoy cogiendo cariño a este cura, y eso que no sé ni quién es).
  • ¿El novio tiene secuestrada a la novia o está obligando a ésta a casarse en contra de su voluntad?: pues mire usted señor cura, padre amado, hasta ahora el novio había esquivado mil obstáculos para ocultar tal secuestro, pero ahora que usted lo pregunta y dado que yo no puedo mentir a un siervo del Señor como es usted, padre mío, le digo que sí, que la novia está secuestrada. El novio, hijo del mismísimo demonio que es, la tiene metida en un zulo y la saca solo los domingos, por eso tiene esa tez tan blanquecina. Padre amado, llame en seguida a la policía y liberemos a esa pobre mujer para convertirnos así en héroes salvadores y ganarnos la gloria del cielo y, con ello, del mismísimo Dios.
  • ¿Los novios tienen dónde vivir?: está claro que esta pregunta pone de manifiesto la solidaridad de la Iglesia, dado que está claramente hecha con vistas a ofrecerles hogar y alimentos en caso de respuesta negativa. ¿O quizás no?

Hay alguna que otra pregunta más, algunas de ellas muy previsibles como la de si se casan por haberse quedado la novia embarazada, pero he preferido centrarme solo en éstas para no alargar la entrada demasiado. Como bien dije al principio, creo que he conseguido ser poco desdeñoso y sarcástico, por increíble que parezca. Antes de despedirme, dar las gracias a la Iglesia por hacerme pasar estos ratos tan divertidos, si bien es cierto que preferiría mil años de aburrimiento si ello supusiera la desaparición de esta despreciable, obsoleta e innecesaria institución.

Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir con un amigo
  1. Ana says:

    ¡¡¡¡GENIAL!!!! Nunca he ido a un teatro de estos pero, una vez leidos tus comentarios, en cuanto pueda voy. Raul, si te enteras de alguna funciòn que pueda asistir pùblico, por favor, avìsame, tiene buena pinta,parece divertido.

  2. Raúl (Administrador) says:

    Respuesta a Ana: sinceramente, yo tampoco he ido nunca como público a ninguna de estas “funciones”, pero también me encantaría ir, tiene que ser muy divertido, siempre me gustó el humor surrealista. En cuanto me entere de la próxima función te informo sobre día, precios, etc. Seguro que la diversión está garantizada.

    Un saludo.