AVERSIÓN ROCIERA

Escrito: 19 junio 2011 por Raúl (Administrador)
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Soy consciente de que éste es un tema que puede escocer a más de uno, pero sí, tengo aversión a El Rocío. Y, por supuesto, a diferencia de todos aquellos fanáticos adscritos a una supuesta fe rodeada de alcohol y conductas temerarias, puedo aducir una serie de argumentos que justifican esta postura y que van mucho más allá del típico “no sé, es algo muy especial que siento y que no se puede explicar con palabras” (esta frase podrán oírla hasta la saciedad siempre que aparezca el típico reportero de turno preguntándole al típico “peregrino” de turno la típica y estúpida pregunta de: ¿por qué le gusta El Rocío?). A saber:

  1. Cohetes y cortes de tráfico: ante esto solo puedo decir aquello que dijo un conocido y rabioso entrenador tras una semifinal de la Champions League: ¿por qué? No entiendo, de verdad, por qué tienen que tirar cohetes para señalar su altiva y despreciable presencia, así como tampoco entiendo por qué han de afectar el curso natural diario del tráfico. ¿Acaso estos señores tienen algún tipo de autoridad moral que les permita hacerlo? ¿Acaso gozan de una posición más privilegiada que el resto de los mortales para poder molestar a los demás sin que sean amonestados por ello? Ciertamente no logro entender la permisividad que se tiene según con qué temas. ¿Acaso todo vale por tratarse de una celebración que tiene como objeto de culto una reputada y afamada Virgen? Me planteo seriamente, y esto no es broma, ir cualquier día del año que esté aburrido a la casa de todos estos “romeritos” a tirar cohetes en su misma puerta e impedirle que puedan llegar a su lugar de trabajo con normalidad, a ver si entonces gustan tanto de estas prácticas absurdas.
  2. Hipocresía imperante: es cierto que hay como un 15% de personas que peregrinan a pie y/o con lo puesto y que muestran una fe verdadera, y hacia ellos sólo puedo mostrar mi más sincero respeto, no va dirigida mi ira, ni mucho menos, contra ellos. ¿Pero qué me dicen del 85% restante? Se lo digo yo: van a El Rocío por la fiesta y el alcohol, para calmar sus atormentadas conciencias, etc., y, además, con todas las comodidades del mundo. Y esto no tiene por qué ser malo ciertamente, lo que me parece despreciable es que lo nieguen. Si se les hace a estos individuos la pregunta arriba mencionada, igualmente dicen que es algo especial que no se puede explicar con palabras, lo cual es de una hipocresía absoluta. Pues ésta es otra de las cosas que me molestan y generan en mí tanta aversión hacia esta “peregrinación”.
  3. Ordinariez y vulgaridad: mis retinas sangran cuando tengo que ver el típico grupo de señoras que, orgullosas por lo que hacen (¡que ironía!), se levantan sus faldas, tocan las palmas y cantan canciones estúpidas y previsibles, creyéndose además que lo están haciendo estupendamente bien y embriagando el ambiente con un éxtasis de ridiculez y fervor ciertamente patético.
  4. Salves, canciones y oraciones: esto me molesta especialmente, pues demuestra que estas personas no se plantean siquiera por qué creen en lo que creen, lo que indica que es una fe que para nada es producto de ninguna reflexión previa sino que es una asimilación de lo que viene impuesto por el entorno católico del que se han visto rodeados desde bien pequeños. Y una fe así, no elegida sino impuesta, no merece el más mínimo de los respetos para mí. Así, dichas salves, canciones y oraciones son una prueba de lo que digo porque todas ellas son expresadas de “carrerilla” por los “peregrinos”. De hecho, es muy posible que haya muy pocos rocieros que sepan el significado real de todas esas parrafadas que sueltan de memoria. Baste una prueba bien sencilla: solo tienen que preguntar a cualquier romero qué significa la palabra “amén” con la que terminan todas y cada una de las oraciones que ha sido capaz de aprender a lo largo de su “reputada” y “ordenada” vida como católico. La gran mayoría no sabrá contestar.
  5. Fanatismo y radicalismo: está claro que toda creencia puede ser respetable hasta que se convierte en un radicalismo purista que lleva a conductas temerarias, antisociales y desadaptativas. Y esto pasa en El Rocío: ocurre cuando es la hora de saltar la verja, momento en que se llegan incluso a golpear para impedir que nadie salte antes de tiempo; o cuando el típico romero analfabeto de turno alza a su hijo de muy corta edad en volandas y en medio de la muchedumbre poniendo en serio riesgo su integridad física; etc. Si esto no es fanatismo, que baje la Virgen del Rocío y lo vea.
  6. Llanto fruto del aprendizaje: el llanto es la expresión última que puede llegar a dar sentido a muchas de nuestras creencias. Por ejemplo: si tenemos ciertos sentimientos hacia una persona, es cuando lloramos por no estar a su lado cuando concluimos que estamos enamorados de ella. Pues con la fe pasa algo parecido. Así, cuando un creyente llega a llorar viendo una imagen/figura/muñeco (llámenla como deseen) de la Virgen es cuando se plantea que, verdaderamente, la ama. Esto hace que tal fe se consolide y que, por ende, la persona se convenza de que la Virgen y Dios existen. Hasta ahí creo que podemos estar de acuerdo. ¿Pero qué pasa si consideramos que ese llanto no es más que el resultado de un mero aprendizaje que desde una edad temprana ya empieza a ejercer su influencia? ¿Permitiría eso llegar a la misma conclusión de que la Virgen y Dios existen realmente? Y es que, ciertamente, ese llanto es el resultado de una combinación de aprendizaje vicario (se asimila como reacción normal ante esas situaciones el llanto porque socialmente se ha observado que eso es lo habitual y deseable) y mimetismo y contagio emocional. Por tanto, estamos ante un llanto aprendido no genuino, no es más que una reacción artificial inducida por circunstancias igualmente artificiales, lo que hace que pierda valor desde el punto de vista de la fe. Conclusión: no pretendan justificar tal cantidad de creencias y conductas molestas y desadaptativas con el simple hecho de experimentar una serie de emociones positivas que, además, son aprendidas.

En definitiva, El Rocío es un explosivo cúmulo de emociones, fervores, ordinarieces, fanatismos y mentiras que merecen por mi parte el más profundo de los aborrecimientos. En verdad estamos ante una de las más absurdas y molestas festividades de este nuestro país. Ahora bien, estoy seguro de que si algún romero lee esto no respetará mi opinión, pensará que soy un radical y que El Rocío es una fiesta que respeta a los demás y que merece el respeto de todos. Pero yo me pregunto: ¿me respetaría él a mí si mañana me presentara en su barrio con una figura de madera del gran Son Goku (él es importante para mí y cuando veo el Anime siento algo muy especial que no puedo explicar con palabras), y una muchedumbre de personas tirando cohetes e interrumpiendo el tráfico?; ¿me respetaría si pusiera en el cristal de mi coche una pegatina que rezara “no me gusta El Rocío”?; etc. Seguramente diría que no es lo mismo, pero sí lo es, es exactamente lo mismo desde mi punto de vista, y como no todos hemos de pensar igual habría de respetarlo. Pero… ¿creéis que lo haría?

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  1. TB says:

    Hola,

    Estoy casi en todo de acuerdo contigo. A parte de las molestias típicas que producen todos los festejos y actos que se desarrollan en la calle, hay un asunto que creo que es más importante: el Parque Nacional de Doñana y los alrededores.

    No es normal que se deje pasar a miles de personas, coches y otros vehículos por un espacio natural en el que cualquier cosa que se haga debería ser estudiada para provocar el mínimo impacto. Y ya se que no todas las hermandades transitan por el interior de Doñana, pero pasan por entornos que también tienen un gran valor medioambiental y que requieren el máximo cuidado.

    Saludos.

  2. Raúl (Administrador) says:

    Respuesta a TB: muchísimas gracias por tu aportación. Has acertado de pleno. Lo que dices debería ser motivo más que suficiente para que se tomaran medidas serias de cara a cambiar el modo en que se desarrolla esta mendaz “peregrinación”.

    Saludos y gracias de nuevo por tu aporte.

  3. Laura R.G. says:

    Totalmente de acuerdo con TB. Parece que todo está justificado en esta “fiesta”, incluso los centenares de caballos que abandonan año tras año cuando después de bastantes copas, “aliñadas” con algo más, se hace demasiado difícil encontrar el pino en el que lo dejaron atado (si es que se acuerdan de que iban a caballo). No sé en qué siglo estamos, de verdad.

    P.D.: Genial lo de Son Goku. Te acompaño cuando quieras 😉

  4. Raúl (Administrador) says:

    Respuesta a Laura R.G.: te agradezco enormemente tu ofrecimiento. Ya somos dos, de momento, para la futura romería del gran Son Goku. ¡Preparaos “romeritos”! ¡Vamos a por vosotros!
    Gracias por tu comentario. Me alegra mucho volver a leerte de nuevo por aquí después de tanto tiempo.
    Saludos.