“AMANDA” I

Escrito: 21 febrero 2011 por Raúl (Administrador)
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Prólogo

El pasado es el presente, ya que lo que hacemos ahora no es sino el fruto de lo que hemos aprendido y vivido otrora. Además, puede ser el más catastrófico de los infiernos, erosionando en muchos casos la vida de algunas personas y empujándolas a tomar decisiones que llegan a ser realmente devastadoras.

Empezar de cero

 

La belleza de la novia, Amanda, era extraordinaria pero contrastaba en exceso con la pena que se había apoderado de ella. Ahí estaba, plantada en el mismísimo altar y con su rostro bañado en lágrimas de tristeza a pesar de los esfuerzos de su padre por apaciguar a ese ángel inconsolable.

– No sé, hija, qué ha podido pasar –repetía el padre insistentemente con un nudo en la garganta-. Ha sido muy rápido. He cogido el teléfono y sólo he oído decir a David que no pensaba venir, que te olvidaras de él y que lo perdonaras. Después ha colgado.

– Pero… ¿cómo ha podido hacer eso el muy…? Y encima estaba borracho cuando ha llamado, ¿no? –gritó furibundo uno de los asistentes a la ceremonia.

El padre lo fulminó con la mirada y él lo entiendo ipso facto. Era obvio que no era el momento de hacer ese tipo de comentarios, y menos aún en presencia de Amanda, que tan mal lo había pasado con David por el tema de la bebida.
Por su parte, los invitados no creían lo que estaban presenciando. Los cuchicheos se incrementaban por momentos y eran muchos los que empezaban a entretejer sus respectivas diatribas. Eso sí, todas apuntaban a lo mismo: los problemas de David con el alcohol y sus “paranoias”.

– Esto no me puede estar pasando a mí, papá –dijo Amanda una vez consiguió recomponerse un poco de todas las emociones que la estaban asfixiando.

– No sabes cuánto lo siento, hija mía –dijo el padre con sinceridad-. Si tuviera aquí delante a ese cabrón te juro que…

A Amanda le cambió el semblante y su voz no daba muestra alguna de haber estado llorando. Sonaba segura y sin titubeos.

– No digas eso, Guillermo –le prohibió Amanda a su padre dirigiéndose a él por su nombre, como solía hacer cuando éste decía o hacía algo que la  ofendía-. Ya sabes que lo quiero muchísimo y jamás permitiría que le hicieras nada que pudiera dañarlo. Sé que tenía sus problemas, pero yo quería estar ahí para ayudarlo  a superarlos.

Entonces su padre extendió la mano con la finalidad de retirarle la preciosa melena rubia que ocultaba sus vidriosos ojos, y ella no opuso resistencia, pues no había cosa en el mundo que necesitara más en ese momento que el cariño de su padre.

– Perdóname, hija. Sabes que a veces soy muy bruto. Pero qué le vamos a hacer, ya no tengo remedio, soy demasiado mayor para cambiar –repuso el padre con la intención de desviar un poco la conversación.

Amanda, no obstante, parecía no poder focalizar su atención en otra cosa.

– ¿Cómo hemos podido llegar a esto? Con la de cosas bonitas que hemos vivido. Aún recuerdo nuestra primera cita –un pequeño haz de luz pareció iluminarle el rostro cuando pronunció esta frase-. Habíamos quedado en la plaza del barrio y él venía enfadado porque su peluquero le había hecho un corte que no era de su gusto –soltó una pequeña risita al recordar esa imagen-. No le había dejado el pelo muy bien, pero a mí me parecía que seguía estando muy guapo.

– No es necesario que recuerdes ahora esos momentos –le recomendó su padre, preocupado porque eso pudiera hacerle aún más daño.

Ella pareció ignorarlo. Daba la impresión de que no tuviera público que le escuchara y que su discurso fuera más bien un monólogo íntimo dirigido a ella misma con el único fin de deleitar sus instintos más sádicos.

– Estábamos muy nerviosos, ya que para los dos era la primera relación y no teníamos demasiada experiencia. Fuimos a tomarnos unas cervezas a un bar muy frecuentado por él y allí pudimos relajarnos un poco. Pasamos el rato charlando sobre cosas muy triviales y entre tanto él me rozaba la mano con la punta de sus dedos, se inclinaba sobre mí para colocarme el pelo que me tapaba la cara, rozaba sus pies con los míos de manera muy casual y distraída…

Estas primeras muestras de acercamiento sin duda despertaban en Amanda ciertas sensaciones que iban desde la excitación más sutil hasta el típico mariposeo en el estómago. Por supuesto, estos detalles los omitió en su descripción, pues no eran demasiado aptos para la audiencia que en ese momento tenía.

– Me reí muchísimo con él esa noche. Su sentido del humor era de lo más ingenioso y divertido. Y por supuesto, al acompañarme a casa me besó.

La novia no podía olvidar aquel beso. Ambos habían completado ya todo el recorrido hasta llegar a la casa de ésta y no sabían muy bien cómo hacerlo, de modo que posponían la despedida con una nueva y absurda conversación cada vez que intuían que ninguno de los dos se iba a atrever a dar el paso necesario para despedirse como en estos casos corresponde. Pero, pasados unos minutos, David ya se había cansado de tanta conversación y, armándose de valor, se acercó lo más que pudo a Amanda e hizo que sus labios contactaran con los de ella durante una fracción de segundo. Fue suficiente. El deseo de ambos se liberó y se disolvieron todos los temores. La veda estaba abierta y ahora había vía libre. Amanda rodeó el cuello de David con sus brazos y fundieron sus labios en un enérgico y ansiado beso. La respiración de los enamorados se aceleraba a medida que pasaban los segundos y su deseo sexual se incrementaba por momentos. Sus lenguas entraron también en contacto tras unos segundos de batalla entre los labios y sus manos empezaron a deslizarse hacia distintas partes del cuerpo del otro. Las de ella se fueron directamente hacia su trasero, mientras que las de él recorrieron casi todo su cuerpo para descansar finalmente en su cintura. Él notó cómo su miembro respondía ante tal estimulación y eso excitó aún más a Amanda, que también lo percibió. Pero era momento de parar, pues se percataron de que, en caso contrario, aquello iría a más y eso no resultaba lo más conveniente teniendo en cuenta que se encontraban en la calle y a escasos metros de la casa de ella.

– Y ahora, de repente, parece que todo se termina –continuó Amanda mientras una nueva lágrima luchaba con el fin de hacer acto de presencia por la comisura de uno de sus ojos-. Aunque, siendo sincera, no todo ha sido tan bonito. Hemos pasado momentos muy duros debido a sus problemas con el alcohol y los ansiolíticos para paliar su fobia, sus obsesiones, etc. Y encima, con la presión de la boda no ha hecho más que ir a peor. Si es que esto se veía venir y, papá, yo ya estoy cansada de luchar. Tenía la esperanza de que cuando pasara todo esto la cosa mejorara, pero nada más lejos de la realidad. No puedo más –ahora no pudo reprimir las lágrimas y estas borbotearon por su cara convirtiendo su bello rostro en algo terrorífico debido a las emociones que expresaba y al maquillaje desdibujado que lo ornamentaba.

– Lo sé, hija, lo sé. Has pasado mucho. Sé que no es exactamente lo mismo, pero yo pasé por algo parecido cuando tu madre falleció.

El padre había pasado por un momento de tristeza similar cuando se produjo ese fallecimiento, por lo que le era fácil comprender a su hija.

– Pero hay que superarlo. Hay que seguir adelante –ahora el padre había aumentado de manera poco natural la gravedad de su voz para infundir fortaleza-. No puedes derrumbarte. Todos te queremos mucho y te vamos a apoyar sea lo que sea que decidas hacer.

–  Creo que sé lo que quiero hacer –dijo decidida y limpiándose las lágrimas de las mejillas.

– ¿Sí? ¿Qué quieres hacer?

– Voy a empezar de cero. Me iré a vivir al pueblo con la abuela. Necesito dejarlo todo atrás.

– No te irás a vivir con la abuela.

– ¿Cómo? –preguntó llena de incredulidad.

– Nos iremos a vivir con la abuela –repuso en tono afable y remarcando las dos primeras palabras-. Vamos a empezar de cero.

Continuará

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  1. TB says:

    Lo leí anoche. Me ha gustado lo que he leído y el prólogo me ha dejado muy intrigado. Estaré atento a que subas nuevos capítulos (espero que sea pronto) y así ver como avanza la historia. Saludos.

  2. Raúl (Administrador) says:

    Respuesta a TB: me alegro de que te haya gustado lo leído hasta ahora. No obstante, he de decirte (aunque creo que ya te lo comenté) que no estoy demasiado contento con el resultado final general de este relato. Pero bueno, me lo tomo como un ejercicio más para practicar de cara a poder escribir en el futuro relatos realmente buenos.
    Serán dos capítulos más que publicaré en breve y, a pesar de lo que te acabo de decir, espero que no te decepcionen demasiado.
    Saludos.