Antes de tratar de dar respuesta a esta pregunta quisiera mencionar el título del libro que me ha permitido conocer una hipótesis al respecto que, al menos para mí, es la más satisfactoria de cuantas he oído hasta ahora: Los límites de la conciencia. Realidad y percepción humana, de Ernst Pöppel. Éste es un libro de los que hay que incluir en la lista de lecturas reflexivas, pues además de ofrecer evidencias empíricas que corroboran diversas hipótesis sobre las bases neurológicas que correlacionan con determinado tipo de comportamientos, ofrece la posibilidad de reflexionar a nivel filosófico sobre cuestiones tan trascendentales como: ¿qué es la conciencia?; ¿existe como tal el “ahora”, el presente, o, por el contrario, sólo existe como realidad subjetiva y artificial?; etc.
Y después de esta puntualización, llega el momento de abordar el tema que nos ocupa y tratar de ofrecer una hipótesis acerca de si los sueños tienen o no significado (estas y otras cuestiones son abordadas en el capítulo 13 del mencionado libro, el cual se titula La conciencia sin límites en los sueños). Durante el sueño, se presenta una actividad eléctrica cerebral muy peculiar que permite llegar a la conclusión de que TODOS soñamos. Esta actividad viene a ser la siguiente: mediante un electroencefalograma (EEG) es posible registrar la actividad que presenta el cerebro al tiempo que una determinada persona esta realizando una u otra actividad. Pues bien, a través de este tipo de registro se ha podido constatar que durante la vigilia se presentan unas ondas conocidas como ondas beta, que en estados de relajación se observan las llamadas ondas alfa y que durante el sueño profundo, finalmente, se contemplan otras ondas completamente diferentes conocidas como ondas delta. Lo interesante viene ahora: se percibe que, durante el sueño, la actividad de ondas delta cambia cada 90 minutos a ondas beta sin ningún tipo de influencia externa y sin que la persona haya despertado aún, volviendo de nuevo con posterioridad (pasados 10-15 minutos) a las iniciales ondas delta y repitiéndose esta misma oscilación constantemente mientras la persona continúa dormida. Es decir, durante el sueño el cerebro llega a presentar en ciertos momentos el mismo tipo de ondas (y, en consecuencia, el mismo tipo de actividad) que cuando la persona está despierta (es lo que viene a ser una especie de pseudovigilia). A esto se le llama sueño paradójico, pues es una actividad propia de la vigilia pero que se da estando la persona aún dormida, y es en esta fase en la que tienen lugar los sueños. Por tanto, si TODOS mostramos este tipo de oscilaciones en la actividad cerebral durante el sueño, eso quiere decir que TODOS soñamos. Así, las personas que dicen no soñar están equivocadas, ya que lo que ocurre en realidad es, simplemente, que no lo recuerdan (bien porque el sueño no ha sido suficientemente intenso; bien porque ha sido demasiado “aburrido” e irrelevante como para quedar registrado en la memoria; bien porque la persona ha despertado durante la fase de sueño profundo, quedando la fase de sueño paradójico demasiado lejana, cronológicamente hablando, como para poder recordarla con posterioridad –de hecho, si se despierta a una persona justo en la fase de sueño paradójico, ésta siempre recuerda a la perfección lo que ha estado soñando-; etc.). Igualmente, otros dos aspectos curiosos en este sentido son que durante esa fase de sueño paradójico se producen manifestaciones somáticas (movimientos oculares rápidos –de ahí que dicha fase reciba también el nombre de fase MOR o REM-, respiración agitada, aumento de la frecuencia cardíaca, etc.) que parecen correlacionar con los contenidos del sueño; y que durante el sueño el cerebro es “libre”, no está limitado, como sí ocurre durante la vigilia, por las informaciones que proporcionan los sentidos, y eso explica que a veces los sueños sean tan extraordinarios y surrealistas.
En definitiva, es posible concluir que TODOS soñamos, y sabiendo esto es pertinente ya abordar la pregunta acerca de si los sueños son o no interpretables. Evidentemente, ante esta pregunta son dos las posibles respuestas y esto ha dado lugar a que haya tanto autores a favor de una corriente como autores a favor de la contraria. Sigmund Freud, por ejemplo, es uno de los que está a favor de la idea de que los sueños son interpretables, y considera que todo sueño es la manifestación de algún contenido de índole sexual reprimido, siendo éstos (los sueños) una de las vías que tal contenido encuentra para expresarse. Yo, personalmente, estoy más de acuerdo con la hipótesis que plantea Ernst Pöppel y, con ello, con la idea de que los sueños no son en absoluto interpretables. Este autor argumenta de la siguiente forma su postura de que los sueños carecen de significado: se ha constatado empíricamente que los nonatos presentan las mismas oscilaciones en la actividad cerebral a las que aquí se viene haciendo referencia, lo que quiere decir que también deben de tener sueños. La hipótesis que a partir de esto establece Pöppel es que los nonatos “sueñan” por la sencilla razón de que esa actividad cerebral le sirve al propio cerebro de “rodaje” para que, una vez nazca el nonato, tal cerebro esté preparado para elaborar las complejas informaciones que va a recibir del entorno. Es decir, el cerebro lo que hace es trabajar “como si” estuviera recibiendo información para que una vez que la reciba realmente, lo cual empieza a ocurrir justo después de nacer, pueda estar preparado para su correcto procesamiento. Por esta razón, cabe pensar que una vez que la persona nace este mecanismo deja de tener sentido en tanto que ya no es necesaria su función. Pero, ¿por qué entonces sigue existiendo este mecanismo después del nacimiento si a partir de ese instante ya no sirve para nada? Lo cierto es que, al no ser molesto ni comprometedor para la supervivencia, este mecanismo permanece intacto a lo largo del desarrollo ontogenético, manteniéndose como un vestigio de lo importante que en otro momento fue pero siendo en el neonato afuncional e irrelevante por haber cumplido ya con su única función antes de producirse el contacto con la cruda realidad. De este modo, nos encontramos con que soñamos por la existencia de este mecanismo “automático” e “inútil” y no porque el inconsciente o cualquier otro “ente” esté intentado lanzarnos mensajes premonitorios o de alerta, lo que permite concluir que los sueños carecen absolutamente de significado y que no pueden ser, por tanto, objeto de interpretación alguna.
No obstante, y a pesar de todo, es cierto que a veces uno puede tener sueños que aparentemente tienen una significación personal y que, por ello, parecen ser interpretables, algo que además se ve acentuado por la inagotable tendencia humana a dar siempre un significado individual y personal a todo cuanto nos rodea. ¿Qué explicación se daría a esto si entendemos la tesis de Pöppel como satisfactoria? En mi opinión, hipotética por otra parte, este interrogante tendría una respuesta bien sencilla y totalmente compatible con el argumento de Pöppel. Así, si a veces se tienen sueños que parecen poseer una importante significación personal (p.e.: soñar de manera recurrente que uno muere en un accidente de tráfico cuando precisamente se tiene un gran temor a que tal cosa ocurra), esto podría deberse, quizás, a lo siguiente: si uno se obsesiona con un determinado tema o le preocupa una determinada circunstancia, las imágenes que la conforman van estar constantemente presentes en sus pensamientos, es decir, la persona va a estar pensando la mayor parte del tiempo en ello. Por tanto, si el cerebro está constantemente procesando ese tipo de información, ¿acaso no es normal y comprensible que cuando se ponga en marcha el mecanismo de la ensoñación el cerebro “eche mano” de esas imágenes por su más fácil e inmediato acceso?
En resumen, estamos ante un tema realmente apasionante y que está abierto a la formulación de todo tipo de hipótesis, pues lejos de lo que sería deseable ninguna de las anteriormente mencionadas ha podido ser contrastada aún definitivamente a nivel empírico.

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  1. Laura R.G. says:

    Raúl, te comento algo de lo que creo que no te has dado cuenta: de la línea 14 a las 19 se repite el verbo «observar» unas 6 veces, y luego hay un pequeño despiste cuando hablas de los nonatos con una h q se te ha colao en «empieza Ha ocurrir» (justo debajo del «como si»).

    Esto no lo publiques, era sólo para q lo supieras.

    Un beso

  2. Raúl (Administrador) says:

    Respuesta a Laura R.G.: todo corregido. Lo cierto es que no salgo de mi asombro, no puedo creer cómo se me han podido pasar todas esas cosas. No sabes cuánto te agradezco que me hayas apuntado esos fallos. Por esa razón, no pienso borrarte el comentario, para que así quede constancia de los mismos (es que son fallos de niño de primaria vamos).
    En fin, y yo preguntándome: si los nonatos sueñan…¿cuál es el contenido de sus sueños?, ¿con qué tipo de imágenes sueñan?, ¿es similar la naturaleza de sus sueños a la de los de un adulto? De ahí que haya puesto entrecomillado lo de que «…los nonatos ‘sueñan’…». Pues bien, yo hacíendome este tipo de preguntas tan trascendentales mientras, ajeno a los fallos que había cometido, éstos devoraban mi credibilidad como escritor aficionado.
    Muchas gracias una vez más y un beso fuerte.

  3. Laura RG says:

    Está claro que estabas tan concentrado en el contenido (que es absolutamente apasionante) que esos fallitos en la forma han pasado desapercibidos.

    Te aseguro que eso no te ha quitado credibilidad en ningún momento, y que sepas también que eres un cabezón por no haber querido borrar el comentario :p.

    Gracias por compartir temas tan interesantes como éste.

    Un beso.

  4. Raúl (Administrador) says:

    Respuesta a Laura RG: me alegra enormemente que el contenido te haya parecido interesante y que pienses que no he perdido credibilidad. Seguiré, por supuesto, compartiendo con todos aquellos que lo deseen nuevos temas que espero resulten igual de atractivos.
    Poco más que decirte. Eso sí, mencionarte que no me ha quedado más remedio que ser algo cabezón y no borrar tu comentario, ya que aportaciones así son también muy importantes para conseguir mejorar el blog.
    Besos.

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