Recuerdo que en el colegio y el instituto, entre otras muchas cosas, se estudiaban (y supongo que se seguirá haciendo) los distintos tipos de texto. Uno de esos tipos de texto es el periodístico que, como bien indica su nombre, es el tipo de texto que es empleado por parte de los periodistas en los medios de comunicación. Al respecto, recuerdo que una de sus características debe ser la objetividad, es decir, que a la hora de relatar alguna noticia en un texto de esta índole se deben dejar de lado las valoraciones personales y las actitudes tendenciosas para ser así fiel a los hechos tal y como éstos han sucedido en la realidad. ¿Es esto así realmente? Más bien parece que hoy día sucede todo lo contrario, siendo muy habitual el encontrar una misma noticia contada de forma bien distinta según el periódico que leamos o los informativos que veamos. ¿Y es esto respetable? Muchos consideran que sí, que al fin al cabo es difícil librarse de las propias ideas y que éstas, de un modo u otro, siempre hacen acto de presencia en todo aquello que uno escribe. Pero desde mi punto de vista no lo es. En mi opinión, si lo que se pretende es dar una noticia, hay que dejar en todo momento de lado las opiniones que se puedan tener al respecto (para eso están las columnas de opinión, los blogs…) sobre lo sucedido y no ser tendencioso ni manipular los hechos para que éstos sean favorables a un determinado grupo social o político. Actuar de ese modo me parece algo deleznable, por no hablar del mal que le hace al periodismo, ya que con esas actitudes éste pasa a convertirse en un mero instrumento político con el que manipular a las masas y ofrecerles en bandeja lo que en el futuro serán sus propias opiniones (¿acaso no habéis estado discutiendo con alguien alguna vez sobre alguna cuestión política o de otra índole y habéis descubierto que, lo que él dice que es su opinión, es en realidad lo que literalmente ha publicado el periódico que lee o el informativo que ve?), convirtiéndonos con ello en títeres sutilmente conducidos por los senderos que se nos marcan. Ante esto, lo mejor que podemos hacer es no dejarnos influir ni manipular por opiniones ajenas. Con ello me refiero a que no nos limitemos a escuchar aquel informativo o a leer aquel periódico que nos cuenta lo que queremos escuchar o leer, sino que estemos abiertos a todo tipo de opiniones, foros, ideologías…, y que, a partir de la exposición a toda la información disponible, seamos capaces de formarnos nuestra propia opinión.

Pero esta profunda decadencia del periodismo no queda aquí, ya que a la subjetividad mencionada se une la falta de ética que cada vez con mayor frecuencia se observa en TV y prensa, convirtiendo a los informativos televisivos y a la prensa escrita en meros panfletos amarillistas donde la “carnaza” (hechos o sucesos dramáticos protagonizados por imágenes morbosas y con altos contenidos de sangre y/o muerte) ocupa siempre sus portadas. Es realmente despreciable que los nobles valores del periodismo (entre otros, el informar objetivamente sobre hechos que realmente pueden ser importantes y de interés para el ciudadano) se ultrajen para ofrecer esa “carnaza” morbosa con el fin de atraer a un público sediento de sangre y garantizar con ello una buena audiencia o una buena tirada. Pero ésta es la realidad: el periodismo ha pasado de ser una profesión respetable al servicio de la realidad a convertirse en una patética herramienta en manos de empresarios poderosos que la emplean para favorecer sus propios intereses políticos y económicos.

Ya para terminar, me gustaría citar algunas frases que bien podrían reflejar las actitudes y valores imperantes en el periodismo actual:

“Dime cuántos muertos quieres y te los traigo en cinco minutos”
“El dinero es más importante que la lealtad a la verdad”
“Por la audiencia, todo vale”
“No importa lo sucedido sino maquillarlo lo suficiente para que parezca una tragedia”
“El incremento de las ganancias es directamente proporcional al contenido de sangre mostrado”
“Dime qué quieres que opine el pueblo y en dos portadas y dos informativos lo habré logrado”
“Tragedia = Dinero”
“La verdad no importa, lo que importa es contar lo que la gente quiere escuchar”
“¿Has estado involucrado en una tragedia? ¿Cuánto quieres por una entrevista en exclusiva llena de detalles dramáticos y morbosos que no tienen ningún valor informativo?”
“En la guerra, el amor y el periodismo, todo vale”

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  1. miriam says:

    hola raul¡¡ no m puedo creer lo d acuerdo q estoy contigo en este aspecto,m parece un horror q en telediario d las tres(sea la cadena q sea)no paren de salir personas mutiladas,desangradas, madres rotas de dolor al ver a sus bebes muertos etc…esq nadie sab q a esas horas ay miles d niños q estan comiendo y viendo la tele? esto m indigna como telespectadora y como madre.
    bueno raul solo decirte q sorprendentemente estoy d acuerdo contigo en casi todas tus “reflecxiones” gracias por exponer tus ideas d modo q todo el mundo las pueda entender¡¡amm da recuerdos a tu padre¡¡¡

  2. Raúl (Administrador) says:

    Respuesta a Miriam: me alegro que se entiendan bien las ideas que intento exponer, ya que a veces no me resulta nada fácil expresarme de manera que lo que escriba refleje todo lo que realmente pienso. Me gustaría igualmente darte las gracias por haberte animado finalmente a escribir por aquí, solo espero que sigas haciéndolo (tanto en aspectos que estés de acuerdo como en aspectos en que no lo estés), y que así sea posible establecer un cierto debate en temas tan interesantes (al menos para mí) como el que nos ocupa. Para terminar, decirte que mi padre está saludado ya de antemano, pues en cuanto le he comentado que te habías animado a escribir ha venido apresuradamente hasta el ordenador para leer junto a mí tus opiniones.

  3. TB says:

    Cien por ciento de acuerdo.

    Es normal que los medios tiren hacia un lado u otro según les convengan, siempre que lo hagan con unos limites. Lo que no es normal es que falseen datos y se inventen cosas para satisfacer a algunos y engañar a otros, eso ya pasa de llamarse periodismo a llamarse ficción.

    Y lo de la televisión es un caso aparte. Se ha impuesto la máxima de “tenemos imágenes, es noticia. No tenemos imágenes, no nos interesa. Tenemos imágenes sangrientas y con muertos, es portada y lo repetimos quince veces”. Parece que estamos viendo un programa como Impacto TV y no unos informativos.

    Eso es todo, un saludo.

  4. Raúl (Administrador) says:

    Respuesta a TB: agradezco enormemente tu participación y tu opinión. La verdad es que no sé si te conozco, pues no has dado muchas señas en tu identificación. Esto te lo digo porque estoy acostumbrado a que siempre participen en el blog personas que conozco. Por ello, si efectivamente no te conozco, solo quería darte la bienvenida y animarte a que sigas opinando y participando en todo aquello que consideres oportuno.

  5. TB says:

    Claro me conoces Rau, puse el correo anterior por error (lo puse mientras escribia y al final no puse el verdadero). Un saludo.

  6. Raúl (Administrador) says:

    Respuesta a TB: según tu correo, creo recordar que eres Juan Jesús. ¿No? Es que tu correo de gmail no lo recuerdo. Bueno, pues en ese caso decirte que me alegro de que por fin escribas en este blog (al que tú, por otra parte, ya has contribuido en varias ocasiones sin ni siquiera escribir), y, como te dije antes, te animo a que sigas escribiendo. Antes no te dije nada con respecto al contenido de tu comentario, pero decirte que tienes toda la razón con el tema de las imágenes. Parece que es otra de las cosas que hoy día determina lo que es y lo que no es noticia, es decir, como tú dices, “si tenemos imágenes es noticia, pero si no tenemos imágenes no lo es”. En fin, solo espero que el periodismo en su conjunto tome conciencia de este despropósito y que trabaje concienzudamente para redirigir el rumbo perdido hace ya bastante tiempo.