CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO I

Escrito: 3 octubre 2008 por Raúl (Administrador)
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Incrédulo ante lo que escuchaba, no pude hacer otra cosa que pasar a la acción.

– Eso me ha contado la mujer afectada –decía mi madre.

– No puede ser –le contesté-, pero, ¿cómo es posible que sigan pasando estas cosas hoy día? ¿Acaso estamos aún en la Edad Media? ¿Acaso lo que demostró un día Darwin –la evolución y esas cosas- no afecta a la clase eclesiástica?

– ¿De qué estás hablando?, ¿eso qué tiene que ver con lo que te estoy contando? –me replicó mi madre.

– Yo me entiendo mamá…Bueno, en cualquier caso, esto no se puede quedar así.

Y así fue como decidí, una vez que contrasté lo ocurrido, escribir una carta a uno de los periódicos del pueblo para denunciar una situación que se estaba dando en la parroquia más importante de cuantas hay en mi municipio. El contenido íntegro de esa carta es el que se muestra a continuación:

NO AL ACTUAL PÁRROCO DE SANTA MARÍA
NO AL RADICALISMO ECLESIÁSTICO
NO A LA INTOLERANCIA

Parece mentira, pero sí, desde que el mencionado párroco llegara se ha producido una involución, un retroceso hacia aquellos años en que uno era perseguido simplemente por ejercer sus derechos y vivir libremente sin tener por qué dar cuentas a nadie acerca de cómo piensa, siente o actúa. A los hechos me remito:
Se han producido ya varios casos en los que este sacerdote, el cual tiene un pensamiento extremista en cuanto a la moralidad cristiana se refiere, se ha negado a otorgar el derecho a comulgar y a recibir el santo sacramento (el bautismo, más concretamente) a una gran variedad de personas alegando como razón el hecho de que tales personas están viviendo en PECADO MORTAL, es decir, que estas personas están viviendo con sus respectivas parejas sin estar casadas por la SANTA IGLESIA.
Esto es un colmo de despropósitos que se alejan con mucho de la realidad de estas personas: ¿es que acaso el hecho de que uno no esté casado con la persona a la que ama, respeta y profesa respeto, es una razón suficiente para negarle el derecho a estar unido con Dios de la manera en que se desee (ya sea comulgando, yendo a misa, ayudando a los que lo necesitan…)?; ¿es que acaso el no estar casado convierte a uno en una persona inmoral y detestable?
En definitiva, son muchas las personas que, estando viviendo con su pareja sin estar casadas, siguen creyendo en Dios con la misma intensidad de siempre y, lo que es más importante, siguen siendo merecedoras de poder seguir comulgando y mostrando su amor a Dios de la manera en que consideren más adecuada.

“Cuando alguien hace una tremenda necedad, dice siempre que la hace por los más nobles motivos”

Wile

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