Entradas con la etiqueta ‘Relatos’

“AMANDA” III

Escrito: 2 marzo 2011 por Raúl (Administrador)
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Un futuro devastador

 

El pueblo seguía tal y como lo recordaba. Nada parecía haber cambiado desde la última vez que estuvo allí. Sus gentes alegres y joviales inundaban las calles, saludándose unos a otros al cruzarse, los niños jugaban y correteaban por todas las plazas, etc. Se sentía como un bicho raro entre tanta alegría, pues ésta era una emoción que acostumbraba poco a experimentar. En cualquier caso, no estaba allí para lamentarse de cuán triste era su vida, de modo que reanudó el ritmo rápido de su marcha y cruzó la última calle que lo llevaría hasta la puerta donde vivía su amada.
…Pom, pom…

– ¿Quién es? –preguntó una voz masculina.

La pregunta debía ser retórica, dedujo David, porque la puerta se abrió antes de que pudiera responder. Seguir leyendo»

“AMANDA” II

Escrito: 26 febrero 2011 por Raúl (Administrador)
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Una mirada al pasado

Dos años habían pasado desde su “no boda” con Amanda y, aunque profundamente deprimido, David había mejorado notablemente con respecto a sus problemas con el alcohol, los ansiolíticos y las compulsiones. Ahora sólo tomaba la dosis prescrita de ansiolíticos y un par de vasos de whisky al día (todo un logro si tenemos en cuenta que antes se llegaba a tomar hasta 2 botellas diarias), y, además, casi no necesitaba realizar muchos de esos rituales compulsivos que tanto le ayudaban a calmar la ansiedad en algunas ocasiones y tan nervioso lo ponían en otras. Había conseguido, en definitiva, tener una vida casi normal dominada por la rutina y la cotidianidad, y todo ello gracias a la supresión de la fuente de ansiedad que suponía su continua preocupación por no hacer feliz a Amanda. Pensaba que con su decisión de no asistir a la boda Amanda tenía posibilidades de ser feliz en el futuro, mientras que si se casaba con ella la haría infeliz el resto de sus días. Seguir leyendo»

“AMANDA” I

Escrito: 21 febrero 2011 por Raúl (Administrador)
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Prólogo

El pasado es el presente, ya que lo que hacemos ahora no es sino el fruto de lo que hemos aprendido y vivido otrora. Además, puede ser el más catastrófico de los infiernos, erosionando en muchos casos la vida de algunas personas y empujándolas a tomar decisiones que llegan a ser realmente devastadoras.

Empezar de cero

 

La belleza de la novia, Amanda, era extraordinaria pero contrastaba en exceso con la pena que se había apoderado de ella. Ahí estaba, plantada en el mismísimo altar y con su rostro bañado en lágrimas de tristeza a pesar de los esfuerzos de su padre por apaciguar a ese ángel inconsolable. Seguir leyendo»

El deseo se mantiene intacto, por lo que sigue habiendo esperanza

– ¡Luces en la celda 9! –gritó el guardia nuevo.

Al instante, una potente luz blanca y cegadora inundó toda la celda. Al parecer, había alguien fuera que controlaba el encendido y apagado de las luces de todas y cada una de las celdas. George estaba en la celda 9, lo que quería decir que, como mínimo, había allí otros 8 compañeros sufriendo las mismas inclemencias que él, ya que los presos comunes eran encerrados en lugares distintos a los de los presos políticos. Ahora, la celda parecía algo distinta, no tenía un aire tan siniestro ni temerario, aunque el olor seguía siendo igual de desagradable y el escaso espacio igual de incomodo. Seguir leyendo»

“EL HOMBRE: LA ÚLTIMA GRAN ESPERANZA” I

Escrito: 15 septiembre 2009 por Raúl (Administrador)
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Camino a las tinieblas

 

¡¡¡Pom, pom, pom!!!…
Al otro lado de la puerta alguien la golpeaba con enorme impaciencia y brusquedad. Instantes después, y tras haber recibido un fuerte golpe en la cabeza, se veía arrastrado por un par de corpulentos hombres fuera de su casa.
Eso es lo último que George, un hombre larguirucho y delgado, de pelo negro y con una barba que le otorgaba un aspecto desaliñado, recordaba tras haberse despertado magullado en el suelo de lo que parecía ser una especie de celda de tortura. Le llevó unos minutos recuperar la energía y consciencia necesarias para valorar su actual situación, percatándose entonces de que sus peores temores se habían hecho realidad. Habían pasado ya dos años desde que se afiliara a aquel partido clandestino y, desde entonces, no le había abandonado el temor que sentía ante la remota pero inquietante posibilidad de ser capturado y castigado por su rebeldía. Seguir leyendo»