Entradas con la etiqueta ‘Microrrelatos’

“ACOSO”

Escrito: 20 Junio 2017 por Raúl (Administrador)
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Un sábado más volvía de casa de su abuela, acompañado en esta ocasión por una bolsa llena de cromos y su hermano pequeño. Jorge acostumbraba a visitar cada sábado el quiosco de su abuela quien, a pesar de no ser la persona más generosa del mundo, siempre lo obsequiaba con alguna dádiva. En esta ocasión había tenido suerte: ¡toda una bolsa llena de cromos de fútbol que esperaban ser abiertos! Caminaba exultante, deseoso de llegar a casa para abrir todos y cada uno de los sobres y comprobar qué le deparaba la fortuna. Ya se imaginaba a sí mismo el lunes en el colegio, presumiendo con sus compañeros de esos cromos tan difíciles de conseguir e intercambiando aquellos otros que salen una y otra vez.
De repente, toda la euforia se desplazó a kilómetros de distancia. Ahí estaba él, una vez más. Respondía al nombre de Lolo, un gitano de barrio marginal que en los últimos tiempos estaba haciéndole la vida imposible. Le robaba, lo agredía y lo humillaba cada vez que se lo cruzaba por el pueblo. Seguir leyendo»

“EL DEBUT”

Escrito: 19 Abril 2017 por Raúl (Administrador)
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Eran muchos los años que llevaba soñando con ese momento y ya, de hecho, había perdido la esperanza. Jamás jugaría en la liga escolar, jamás podría experimentar las sensaciones que rodean a esa experiencia. Pero parecía que su momento había llegado.

– ¿Tú deseas jugar en la liga? -le comentó el entrenador con una fría indiferencia-.

– Sí, claro -contestó él tratando de ocultar la euforia-.

Creía haber fracasado en sus torpes esfuerzos por permanecer impasible, pero el entrenador no dio muestras de haber percibido su satisfacción.

– ¿Y por qué no me habías dicho nada? -le espetó-.

No podía creer que llevara meses mereciendo debutar y que hasta ahora no lo hubiese logrado, simplemente, por no haberlo pedido. La poca trascendencia que el míster atribuía a una situación tan vital para él comenzaba a exasperarle.
El preparador metió la mano en uno de los bolsillos de su viejo chándal y sacó un papel. Seguir leyendo»