DESQUICIANTE FRUSTRACIÓN

Escrito: 19 noviembre 2014 por Raúl (Administrador)
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Aquí de nuevo, sin saber qué decir, sin saber qué escribir, pues la frustración me invade desde hace meses. Frustración por la situación de crisis que nos envuelve y asfixia cada día más; por la melancolía que provoca el abandono al que me tienen sometido mis musas, un ostracismo que deja sin inspiración a mis torpes palabras; por perder de vista mi rumbo, por no saber hacia dónde ir; por ver pasar los meses y ver que nada cambia, que la crisis no se resuelve, que los prometidos brotes verdes no son más que flores marchitas condenadas sin remedio y que la inspiración sigue sin llegar, con el consiguiente desánimo ante la creciente duda de si algún día esta afición por la escritura me llevará a algo más; etc.  Qué hacer, cómo llenar de esperanza la desesperanza, la frustración de energía, la desilusión de ilusión,… Sin duda, se hace necesario un estímulo, pues cuando uno hace todo lo que está en su mano solo resta esperar algún resultado positivo al que agarrarse para seguir adelante. Y en esa estamos, a la espera de ese resultado que, aunque mínimo, seguro nos hará reflotar de esta desquiciante situación en la que muchos nos hayamos instalados y que se ve, sin duda, agravada por toda la miseria política que está haciendo de este país un lúgubre paraje en el que nadie quiere estar. No, yo no quiero estar aquí, ni tú, ni nadie, todos tenemos nuestras frustraciones, nuestros desencantos (en mi caso a nivel profesional por no tener trabajo estable, y a nivel personal por la frustración que me provoca la escasa creatividad narrativa en la que estoy asentado desde hace meses y que me lleva a ser tan escasamente prolífico), pero de lo que no cabe duda es de que en todos y cada uno de los casos la situación se ve agravada por el entorno social en el que estamos obligados a sobrevivir. Un entorno lleno de corrupción, mentiras, manipulación, ansias de poder, etc., lo que lleva a que los políticos sitúen las necesidades reales de la población entre los últimos de sus intereses. Una clase política, en definitiva, execrable, abyecta e inoperante, que no hace más que aumentar por momentos el enfado de una población agotada y agravar las idiosincrasias y situaciones personales de cada uno, lo que incide aún más en la frustración y el desánimo al que vengo haciendo referencia desde el principio.

A pesar de todo, y aunque parezca que no lo aplico dado el pesimismo reinante hasta ahora en la presente entrada, no hay que dejar de esforzarse, hay que continuar en la picota, luchando, arrojando semillas aunque la tierra no parezca todo lo fértil que sería deseable, con la esperanza de que tarde o temprano los primeros resultados de la cosecha personal de cada uno vayan brotando radiantes ante los cálidos rayos del más brillante de los soles. Por mi parte, habré de seguir esforzándome con la ilusión de que algún día pueda tener la posibilidad de optar a un trabajo estable, y seguiré clamando al cielo con inagotable insistencia para que mis musas retornen y vuelvan a hacerme disfrutar con el arte de la escritura, un arte que tanta satisfacción me ha reportado en el pasado pero que en la actualidad solo me genera frustración y sentimientos de inutilidad, al contemplar qué tan escasa es mi producción y cuán poco disfrutan ahora con mis escritos los escasos lectores que hasta ahora he tenido la gran suerte de tener. ¿Y en cuanto a la clase política y la situación del país? Pues hay que seguir viendo el estado actual de las cosas como una oportunidad para que nuevas fuerzas surjan, para que nuevos movimientos se desarrollen, y que ello nos lleve a algo diferente a todo lo que se ha hecho hasta ahora. Ciertamente, algunos indicios de esto empiezan a otearse en el horizonte, y ello está teniendo lugar, entre otras cosas, a través del ya archiconocido Pablo Iglesias y el partido que lidera, Podemos. No puedo evitar escuchar a esta persona y sentirme maravillado por todo aquello que plantea, por su integridad, por su (aparente) honestidad, por la seguridad con la que dice todo aquello que dice, si bien es cierto que hay que ser precavido ante todo lo mencionado, pues son muchas las ideas que tiene y que parecen buenas sobre el papel, pero otra cosa distinta será después el ejecutarlas y llevarlas a buen término. Así y todo, propone algo diferente, algo justo, algo que va en contra de todo lo que se ha hecho hasta el momento, y solo por eso, por la tan necesitada esperanza que insufla y por la curiosidad de si será o no capaz de cumplir lo que promete, uno no puede dejar de plantearse cada vez con mayor seriedad la posibilidad de votarlo en las próximas generales. Sea como fuere, de momento lo que sí quiero es quedarme con el mensaje que este grupo político transmite en su misma denominación: Podemos. Porque sí, porque merecemos poder cambiarlo todo, porque podemos conseguir lo que queramos, porque necesitamos tener la oportunidad de hacer que las cosas sean diferentes, porque podemos superar todos los obstáculos que se nos presenten, porque podemos reconciliarnos con nuestras musas y recuperar la más encomiable creatividad,… Necesitamos, en resumen, creer en todo ello para poder convertir las palabras y deseos en realidades…y podremos.

Desde ésta, mi caverna, mando el más cálido de los abrazos a todos los que estáis instalados en la misma realidad de frustración y desánimo en la que yo me hallo.

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  1. Laura dice:

    Con o sin musas, con ánimo o sin él, tu talento es incuestionable. No te quepa duda de que seguimos disfrutando con tu lectura. Un abrazo enorme.

  2. Raúl (Administrador) dice:

    Respuesta a Laura: muchas gracias por tu comentario. Agradezco enormemente tus palabras y tu confianza en ese supuesto talento que tengo. Espero recuperar pronto la confianza en mí mismo y disfrutar con la escritura tanto como disfrutaba antes.

    Un abrazo grande.

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