“LA BIBLIA” III

Escrito: 25 diciembre 2009 por Raúl (Administrador)
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Una vez más, retomo esta serie de posts para seguir aportando lo que considero que son pruebas de que La Biblia ha sido escrita por hombres y para gobernar a los hombres, no siendo por tanto reflejo genuino de la palabra de Dios sino más bien una herramienta con la que hacer y deshacer, controlar y manipular, la existencia humana.

Y sin abandonar El Génesis, se siguen encontrando numerosas evidencias que apoyan esta postura:

CAPÍTULO 19
[…]
24 Entonces llovió Jehová sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos. Esto muestra la imagen de un Dios que no puede sino ser fruto de la invención del hombre. Se parte de la idea de que, como se viene diciendo, La Biblia es una herramienta para controlar a los hombres, y… ¿qué mejor modo hay de conseguir esto que no sea creando un Dios autoritario y “malvado” que castiga a todo aquel que no se ajuste a los preceptos morales que Él establece? Pues éste es precisamente el Dios que aparece en este fragmento. Sinceramente, si Dios existe no creo que sea tan malvado ni tan autoritario como para mantener a sus ovejas en una situación de constante amenaza; pero claro, un Dios que no sea así no es compatible con el objetivo que el hombre hacedor de seres supremos persigue: dirigir todas nuestras conductas.

CAPÍTULO 20
[…]
3 Empero Dios vino a Abimelech en sueños de noche,y le dijo: He aquí muerto eres a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido.Y aquí otra prueba similar a la anterior. Tenemos de nuevo a nuestro Gran Señor autoritario que castiga y mata, un nuevo uso del miedo como elemento persuasorio para controlar la conducta de los fieles. Pero hay otro aspecto interesante a destacar: ¿no es curioso que este Dios castigue una conducta considerada como moralmente inapropiada en nuestra cultura (acostarse con una mujer casada), y sin embargo los dioses de algunas otras religiones y culturas no castiguen esa misma acción por no considerarla inaceptable? Es decir, parece que las conductas autoritarias de los dioses de cada cultura son acordes con las costumbres y creencias de cada una de ellas, lo cual nos puede llevar a la conclusión de que la presencia en nuestras vidas de tales figuras supremas es el resultado de un convencional proceso cultural más que de su verdadera existencia.

CAPÍTULO 21
[…]
5 Y era Abraham de cien años cuando le nació Isaac su hijo. ¿Cien años? ¿Seguro? Con la calidad de vida de entonces y la ausencia de una medicina verdaderamente eficaz, pienso que es muy difícil que tal cosa hubiera podido suceder. La razón de que esto haya sido escrito así no debe estar muy lejos de la siguiente: nuestro querido inventor, como ya se ha mencionado en algún post anterior de esta serie de entradas referidas a La Biblia, quería crear un halo de divinidad en torno a todo lo que estuviera cerca de “su” Dios, de modo que dejándose llevar por sus ansias de creación y un arrebato de pasión, exageró y alargo hasta el infinito la vida del pobre Abraham. No obstante, soy consciente de que algunos creyentes usarán aquí el argumento siguiente para justificar tal descalabro creador por parte del escritor (o escritores) de esta gran obra: la concepción del tiempo que se refleja en La Biblia no se ajusta con exactitud a la que tenemos hoy día nosotros, de modo que es un modo metafórico de engrandecer y describir la vida y obra de Nuestro Señor Jesucristo (Amén). Y esto a mí me parece muy bien, pero está claro que nuestros “fielecitos” (si se me permite la expresión) son muy estrictos a la hora de seguir e interpretar La Biblia al pie de la letra, pero cuando creen conveniente no hacen más que buscar argumentaciones alternativas para huir de la evidencia y satisfacer su ciega y sempiterna fe.

CAPÍTULO 22
[…]
12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; que ya conozco que temes a Dios, pues que no me rehusaste tu hijo, tu único. O sea, ¿que Dios es una figura a la que hay que temer? Esto prueba claramente la intención del hombre de crear un Dios temible y feroz. Ante ello, se me ocurre que estaría muy bien poder tener a un fiel cara a cara y preguntarle, después de pedirle que responda con total sinceridad, lo siguiente: ¿acaso crees que Dios, si existe, es una figura a la que hay que temer?; ¿acaso crees coherente, lógico e incluso moral, que la gran figura suprema hacedora de todas las cosas conocidas pueda ser alguien a quien haya que temer más que amar?; ¿no tendría más sentido que se mostrara como una figura a la que hay que amar, única y exclusivamente y por encima de todas las cosas, y no como algo a lo que también hay que temer? Ojala algún fiel pueda darme respuesta a estas y otras cuestiones algún día.

No sin antes reconocer que en esta entrada he estado algo más radical y sarcástico de lo que suele ser habitual (quizás esto se deba a que estamos en Navidad y eso hace que mi indignación con respecto a estos temas sufra un incremento directamente proporcional al de la hipocresía social de los medios de comunicación y de los habitantes de este planeta en general en estas fechas), algo por lo que pido disculpas a todo aquel que se haya podido ofender (principalmente por que ese no es mi propósito), pongo en este punto fin a esta tercera parte de este ciclo de posts. Ahora toca seguir rezando por la salvación de mi alma y una vez la haya puesto a buen recaudo, volveré con nuevas evidencias de esas que, en mi opinión, apoyan la hipótesis de que la mano del hombre está detrás de todo esto.

“El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza”

Friedrich Wilhelm Nietzsche

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  1. Laura R.G. says:

    Otra entrada sobre la biblia tan interesante como las anteriores, sobre todo para los que todavía no hemos encontrado el momento ni las ganas de sentarnos delante de esta gran obra de ficción literaria.

    Por cierto, muy apropiada para estas fiestas… a ver si pasan pronto.

    Un besote.

  2. Raúl (Administrador) says:

    Respuesta a Laura R.G.: esperemos que pasen pronto, sí. Me alegro de que la entrada te haya parecido interesante, aunque lo cierto es que, en mi opinión, mis análisis sobre esta obra de ficción empiezan a ser repetitivos (un poco de autocrítica no viene mal), y es que siempre me refiero al machismo, a la figura de un Dios autoritario… En cualquier caso, no me queda otra que seguir leyendo para ver si esta obra me ofrece más elementos que permitan vislumbrar otras pruebas que confirmen la hipótesis principal de esta serie de posts.
    Como siempre, muchísimas gracias por participar.
    Besos.

  3. Ominona says:

    http://www.cadaestudiante.com/es/articulos/hayundios.html

    me gustaria que le echaras un vistazo a esta pagina y la leas en su plenitud,(poco a poco),si tu tiempo te lo permite.
    un saludo.

  4. Raúl (Administrador) says:

    Respuesta a Ominona: muchas gracias por el link, no está mal encontrar intentos por alcanzar una fe basada en algo más que ella misma. No obstante, las que me ofreces son explicaciones bastante repetidas ya (no tienes más que leer cualquier número de La Atalaya de los Testigos de Jehová, por ejemplo) y que, por supuesto, son tendenciosas e insuficientes (en mi opinión, claro) para convencerme de que Dios existe. Conclusión: agradezco tu esfuerzo pero mis ideas siguen siendo exactamente las mismas en lo que a este tema se refiere.

    Un saludo y gracias de nuevo por tu aportación.

  5. Ominona says:

    he aqui uno de tus seguidores, desearia saber para cuando la biblia IV. Chao

  6. Raúl (Administrador) says:

    Respuesta a Ominona: siéndote sincero, me halaga mucho tu interés. En cuanto a lo que me preguntas, decirte que estoy en ello y espero publicarla lo antes posible, pero el caso es que no resulta fácil, ya que estoy intentando encontrar textos que me permitan introducir algo de frescura en mis análisis (no quiero seguir repitiéndo las mismas ideas de machismo y tal).
    Un saludo y, de nuevo, gracias por tu interés.